NOVEDADES DEL SITIO!

Deja un comentario

Queridos lectores,

De la mano de la tecnología, herramienta que me ha brindado la posibilidad de seguir evolucionando, he mudado este blog que crece diariamente gracias a todos ustedes. Por eso, les cuento que ya pueden visitar http://www.fabiandigiano.com.ar/ en donde encontrarán no sólo los contenidos de siempre, sino también nuevas notas y mucho más.

Desde ya muchas gracias por la compañía.

Nos vemos en el nuevo sitio!

Fabián Digiano.

LA PLATA Y LA REALPOLITIK: PROYECTOS QUE PIDEN MATERIALIZACIÓN

Deja un comentario

Retomando el concepto de Realpolitik que vengo expresando en varias notas, recordamos que éste se basa en el accionar concreto e inmediato ante determinadas situaciones. En este caso, urge a los habitantes de la ciudad de La Plata la puesta en marcha de los proyectos que están dando vueltas entre papeles y debates desde hace ya un tiempo. Particularmente, me voy a detener en la extensión de la autopista La Plata – Buenos Aires hasta Berisso, dado que la realización de esta obra facilitaría el descongestionamiento de la avenida 60. Fundamentalmente, este hecho será indispensable para el momento en que se ponga en funcionamiento la ampliación del Puerto de la ciudad.

En la Realpolitik de los hechos, esto debería haber comenzado en la mañana de ayer cuando aparentemente se realizaría la apertura de los sobres de la licitación pública en dependencias de Vialidad Nacional. Lamentablemente, tal como informó hoy el diario El Día, el acto “debió ser aplazado por detalles técnicos, aunque no se dieron precisiones respecto de cuáles fueron los puntos que motivaron esa suspensión”.

“La obra encarada desde el ministerio de Planificación Federal de la Nación, se divide en dos secciones: la primera abarca los sectores denominados como Distribuidor Ensenada, avenida del Petróleo y el acceso portuario camino Rivadavia; mientras que la otra comprende la avenida del petróleo y empalme con Ruta 11.”

Hasta el momento parece que la fecha se extenderá para los primeros días de agosto, pero habrá que esperar para que se den a conocer los datos precisos. No obstante, no debemos olvidarnos de esto y bogar para que se cumpla, ya que constituye un hecho de suma importancia para nuestra ciudad.

Volvamos a los detalles que mencionaba en notas a priori, relacionadas al turismo y al crecimiento de nuestra querida ciudad de las diagonales. Es menester que se produzcan estas obras, teniendo en cuenta el colapso que se podría generar con el incremento de transportes de carga, realidad que ya se plasma en las calles, si se tienen en cuenta los problemas de tránsito que aparecen en las horas pico.

Por esta razón, reiterando el modus operandi de la Realpolitik, tan profesado por muchos, se debería de una vez por todas reconocer la inmediatez de la cuestión y poner manos a la obra sin retrasos ni “problemas técnicos”. Entiendo que en todo proyecto pueden aparecer “imprevistos”, pero no permitamos que se demore mucho más y quede en el olvido como suele pasar en un país en donde se habla mucho de “memoria”, pero, a la hora de actuar, los golpes en la cabeza y las pérdidas de conocimiento dicen firmemente “presente”.

Lejos de esbozar críticas y manifestar posturas políticas, lo que necesito dejar en claro es el grado de importancia que sugiere la prolongación de la Autopista, teniendo en cuenta que el proyecto consiste en una “obra nueva y duplicación de calzada, construcción de puentes, intersecciones y viaductos, provisión e instalación de todos los elementos necesarios para la completa iluminación del tramo, construcción de alcantarillas transversales y señalamiento vertical y horizontal”.

Una vez más sostengo que debemos dejar de lado las banderas a la hora de promover obras que favorezcan el desarrollo social en nuestra ciudad y pensar en que, podemos estar de acuerdo o no con quienes planteen la realización de obras, pero lo que verdaderamente vale es el sentido de este trabajo. Si queremos a nuestra ciudad y bregamos por su progreso, no nos va a importar el quién sino el qué.

Personalmente, sin responder a nadie más que a mi ciudad, propongo algo que he reiterado en más de una oportunidad: la reflexión y un fuerte sentido de la responsabilidad para que los papeles y las promesas se transformen en hechos concretos, para que los proyectos se materialicen y para que todos tomemos conciencia de que La Plata es grande y puede serlo aún mucho más si tenemos no sólo la convicción de que se puede sino también el compromiso de luchar para que todas las obras que se mencionan en pintorescos discursos constituyan la realidad que nos rodea e iluminemos al país entero con el brillo que tiene para brindar nuestra adorada y magnífica ciudad.

Fabián Digiano

EL RESCATE EN EL MEDITERRANEO Y LA IMPORTANCIA DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES.

Deja un comentario

Como una especie de tendencia, último grito de la moda o cliché bohemio, se ha instalado en muchos jóvenes universitarios la frase “fuera Yankees, no los necesitamos”. A ver, me parece perfecto que Argentina pueda valerse por sí misma, sin la ayuda de nadie. Sin embargo, hay veces en las que debemos ser conscientes del papel que tenemos a nivel mundial. No somos potencia y, al paso que vamos, estamos muy lejos de serlo. El tema es que si seguimos deteriorando las relaciones internacionales, no sólo no vamos a ser potencia, sino que tampoco vamos a servir para ser aunque sea una pequeña colonia. Por supuesto que esto último que planteo no es mi deseo, y me veo en la obligación de aclararlo, dado que las malas lecturas, las malintencionadas, siempre se agarran de cualquier frase para descontextualizarla y colocarla junto a calificativos como “oligarca, facho” y por qué no, “vende patria”.

Todo esto que describo viene a colación de lo que está sucediendo en Estados Unidos: la sanción de una ley que elimine la ayuda a Argentina, por considerar que tanto nuestro país como Venezuela, Nicaragua, Ecuador y Bolivia no tienen interés “en promover la libertad, seguridad y prosperidad”. Sí, señores, gracias a las “selectivas” y “escasas” relaciones que mantiene nuestro país, se nos ha puesto en el mismo lugar que otras naciones que tienen la persecución a la libertad de expresión y otros tantos delirios autoritarios a la orden del día. Las mismas naciones que ponen la frase “lucha contra los regímenes dictatoriales” en todos sus discursos, pero que, al mismo tiempo, hostigan a algunos medios y cierran otros tantos. ¿Les suena conocido? Y bueno, es por eso que “nos meten a todos en la misma bolsa.”

A raíz de esta noticia, estuve leyendo varios comentarios en distintos medios, en donde algunos hablaban de “dignidad”, como si recibir ayuda de otros estados fuera algo “indigno”, como así también muchos aprovecharon la ocasión para plasmar un complejo desarrollo de todo su odio hacia los habitantes del Norte.

Sin ánimos de defender otra que no sea mi patria, considero que esos comentarios están fuera de lugar. Me parece que hay que informarse más a la hora de ejercer determinados juicios de valor, puesto que es muy importante mantener buenas relaciones internacionales a la hora de pensar en el crecimiento propio. Un país que se expande a nivel mundial, lo hace gracias a sus méritos económicos, como así también, gracias a las relaciones que mantiene con otros países, al intercambio, al debate y a la cooperación de los mismos.

Para ilustrar la importancia de estas relaciones, tomemos la Realpolitik de los hechos con una situación particular, para dejar de lado “la estafa desenmascarada” de la que hablan algunos al referirse a Estados Unidos y a cualquier país que pueda colaborar con el nuestro. (Eso sí, cualquiera menos Venezuela, país al que parece aceptársele todo, sin críticas, siempre con alabanzas… miren qué bien que nos va por aislarnos de todos y quedarnos con estas “compañías”). Pero bueno, en fin, les decía que para representar gráficamente el valor de las relaciones internacionales es necesario recurrir a un ejemplo concreto.

Vayamos al caso de Grecia. Luego de la Cumbre, celebrada el pasado miércoles, la Unión Europea acordó un segundo rescate por 109 mil millones de euros (hace un año se le habían otorgado 110 mil millones de euros). De este modo, el FMI dará un tercio y el resto saldrá de fondos europeos y de la participación voluntaria de los bancos y de otros poseedores de bonos griegos. Es una situación en la que tal como describía el diario La Nación en el día de ayer “la política y los mercados se están uniendo”. ¿No les parece, entonces, que es importante e incluso beneficioso mantener buenas relaciones? Además, de esta manera, se busca parar el efecto contagio de la crisis hacia economías superiores como la italiana y española, provocando, por otra parte, “un fuerte entusiasmo” en los mercados que se vio reflejado en un alza homogénea de las Bolsas.

Han salido muchos opinólogos a lanzar sus predicciones al respecto, pero lo concreto es que Grecia tiene que ganar competitividad y reactivar su economía, consigna de la que podríamos “contagiarnos” los argentinos. Es muy complicado hacerlo sin ayuda y puede llevar a consecuencias extremas. Sabemos que el desempleo siempre opera en estas situaciones (aunque en nuestro país suele operar con frecuencia). Pero bueno, hay que actuar, y resulta interesante esto que sucede en los países del Mediterráneo para estudiar minuciosamente los procesos de reactivación de la productividad como así también los de rescate del alma emprendedora de los ciudadanos.

No obstante, no estoy auspiciando el libre albedrío para la ayuda económica y la nulidad de la acción propia. Todo lo contrario. Considero que, si bien son importantes las relaciones y es por ello que en la medida de lo posible siempre hay que intentar que se encuentren en buenos términos, también es fundamental que el país que se encuentra en crisis pueda rever métodos para salir aunque sea de a poco pero para salir de la crisis al fin, produciendo y generando riqueza que se pueda distribuir y que, además, sirva para devolver los préstamos otorgados por quienes tienen más. Una forma de ser solidarios y, a la vez, de promover las producciones internas y el intercambio. Algo que no nos vendría para nada mal a los argentinos. Es cuestión de pensarlo, dejar a un lado tanto prejuicio y reflexionar como país que quiere salir adelante y, al mismo tiempo, limpiar la triste imagen que tenemos en el exterior. Si existe un fuerte compromiso, seguramente nos cueste, pero indudablemente NO SERÁ IMPOSIBLE lograrlo.

Fabián Digiano

LA PLATA QUIERE VOLAR MÁS ALTO

Deja un comentario

Como señalé en la nota anterior, La Plata tiene mucho para crecer y demostrar que es más grande de lo que parece. Está en nosotros lograr que eso sea posible. Tal como mencionaba, el proyecto del Aeropuerto es una de las cosas que nos puede ayudar a fortalecernos como lo que somos: mucho más que una simple ciudad. Somos la capital de la provincia más rica de Argentina. ¿Se imaginan qué pasaría si verdaderamente todos fuéramos conscientes de esto y lo explotáramos como se debe? Sería grandioso y, como dijera el magistral cantautor Joaquín Sabina, “nos sobran los motivos” para demostrar que la nuestra es una GRAN CIUDAD.

Hoy justamente leía en el diario EL DIA una nota acorde a esto que vengo subrayando, puesto que, según el matutino, “El gobernador Daniel Scioli encabezará hoy el llamado a licitación para la concreción de obras que se realizarán en el aeródromo de La Plata, que incluyen mejoras en la pista principal y auxiliares. Junto al secretario General de la Gobernación, Javier Mouriño; la ministra de Infraestructura, Cristina Alvarez Rodríguez; y el intendente Pablo Bruera, Scioli dará inicio formal al proceso de licitación que prevé la apertura de sobres para el 2 de agosto.”

Esto no es un dato para nada menor, ya que era hora de poner en marcha ese boceto y alejarlo por un momento de la mente y el papel para materializarlo un poco, dado que estamos muy acostumbrados a vivir de promesas y de palabras bonitas que en el transcurso del tiempo no sólo dejan de serlo sino que también dejar de ser.

Es menester que se lleve a cabo este proyecto de una vez por todas. No puede ser que La Plata sea la única capital provincial que no pueda efectuar vuelos regulares hacia distintos puntos del país, sobre todo teniendo en cuenta que es la capital nada más y nada menos que de la provincia de Buenos Aires.

Pensémoslo bien: no se trata de un capricho ni de un delirio electoral. Reflexionemos profundamente en lo que puede traernos un cambio de este estilo. Porque no solamente se mejoraría el aspecto tecnológico en lo que respecta a comunicaciones (arista muy importante a tener en cuenta) sino que se abriría un abanico de nuevas e importantes posibilidades para nuestra hermosa ciudad. Se crearían nuevas fuentes de trabajo, podríamos contar con una alternativa para el Aeroparque Metropolitano (no me digan que no hubiese sido necesario en un año tan complicado como éste) e incluso impulsar el desarrollo industrial, comercial y de transporte en el Área platense.

¿Quieren más? Bien. Vayamos al aspecto turístico, asunto que traté en mi anterior escrito.

Fútbol, recitales y espectáculos de toda índole eligen como sede por estos días a nuestra ciudad, ¿por qué desaprovecharlo? Hay un montón de gente que decide quedarse en hoteles de Buenos Aires, ¿se imaginan cómo cambiaría la imagen de La Plata si pudiera contar con este aeropuerto?

Sé que el argentino tipo está acostumbrado a ponerle nombre y banderas a todo. Hagamos el esfuerzo y evitemos que esta vez eso se interponga en nuestras decisiones. ¿Qué importa quién lo haga? Lo que sí nos interesa y realmente nos incumbe como ciudadanos es que simplemente suceda. Necesitamos crecer y demostrar que podemos hacerlo. Porque no existen dudas, la capacidad de la ciudad es una certeza.

Ahora vayamos un poquito hacia atrás para que podamos observar que esto no es de ahora.

El primer proyecto de reactivación del Aeropuerto se presentó en 1994. En ese momento, todos coincidían con que, antes que nada, se debía readaptar la pista y equipar la torre de control. Al mismo tiempo, reconocían que las instalaciones eran las apropiadas para las operaciones comerciales y el traslado de pasajeros. Por otra parte, se llegó a la conclusión de que la zona donde está enclavado el Aeropuerto, que en la actualidad está un tanto devaluada, podría llegar a cotizarse mejor. De esta manera, La ciudad de La Plata podría convertirse en un gran centro de cargas.

Como podemos apreciar, esta idea lleva muchísimos años (y aún unos cuantos más). Por eso, es hora de asignarle su adecuado fin al palabrerío y poner manos a la obra. Si bien es necesaria una trastienda política para poder llevarlo a cabo, tenemos que hacer fuerza entre todos como ciudadanos para que La Plata siga creciendo y no se muera en las urnas.

Ya lo señala el medio local: “De acuerdo a lo informado, las refacciones “se inscriben en el compromiso del gobierno provincial de proyectar la región Capital hacia el futuro, promoviendo la transformación del Aeropuerto en una terminal de pasajeros y de carga internacional, esperada por más de 20 años”.

Verán, entonces, que esto viene de hace rato. Resta confiar en que se cumplirá como la ciudad lo merece y, de no ser así, aparecerá el pronto reclamo. Como siempre digo, es algo que requiere suma reflexión y que depende pura y exclusivamente de nosotros mismos y de nuestro fiel y leal compromiso como ciudadanos.

Fabián Digiano

Como el quid de la cuestión, ésta es la RealPolitik de los hechos

Deja un comentario

Deambulando por el plano laboral de nuestra ciudad, noté que según el INDEC el 40% de las personas que trabajan se encuentran en relación de dependencia de un empleo del Estado. Esto se debe claramente a que nuestra querida ciudad de las diagonales es asiento de organismos del Estado Provincial, es decir, Ministerios pertenecientes al Poder Ejecutivo, Poder Legislativo y Poder Judicial.

El quid de la cuestión sería deducir por qué si bien existe una amplia brecha entre el sector privado y el Estado, ambos no logran condensar el alto grado de desocupación (que algunos prefieren calcular mal) ni tampoco llegan a brindar la calidad que profesan en sus por demás trillados slogans.

Por otra parte, me resulta interesante destacar y estudiar qué sucede con el sector privado, el que se ve cuasi “desprotegido” al no estar explotado como merece y, por ende, no contar con la amplia oferta laboral que podría brindar. De este modo, vemos que el trabajo no depende exclusivamente de un solo sector.

En la RealPolitik de los hechos, si se analiza profundamente la cuestión laboral, se puede deducir que el empleo es dado tanto por el Estado como por el Sector Privado. Sin embargo, parece que el Estado pisa tan fuerte en este plano que se transforma en el gran proveedor de fuentes de trabajo, dejando en un grado muy inferior al Sector Privado.

Ahora bien,  si es el Estado el encargado de garantizar las fuentes de trabajo,  la pregunta que surge es si éste, al aumentar su plantilla de personal, también aumenta la calidad de prestación de servicios. Simultáneamente, nacen nuevas preguntas: ¿Por qué el sector privado no se expande y toma más personal? ¿Acaso las presiones fiscales no alientan? ¿Acaso los sectores que podrían invertir no son estimulados adecuadamente? Demasiados interrogantes para un aparente silencio. No obstante, una vez más, no pienso que todo esté perdido en este sentido, sino todo lo contrario.

Yo creo que es hora de que nuestra ciudad se levante y comprenda que si no genera mayor empleo del sector privado estaremos condenados a la mediocridad. No estamos en el medio de la nada, no carecemos de recursos. Tenemos una ciudad rica que pareciera resistirse a la buena explotación de su territorio. No nos confundamos, no es ella la que presenta carencias, sino muchos que no quisieron sacar a la luz las grandiosas obras que se pueden hacer.

Es momento de que nos enfrentemos a una realidad desenmascarada, sin trabas, sin antifaces, sin nada que nos impida ver y demostrar que somos fuertes y que podemos ir por muchísimo más dependiendo pura y exclusivamente de todo lo que La Plata tiene desde hace rato para darnos.

Si dejáramos de pensar todo en función del Estado como productor de fuentes de trabajo, podríamos darnos cuenta de que el sector privado podría crecer mucho más, considerando grandes magnitudes, de manera que nuestra querida y bellísima ciudad pudiera expandirse no sólo en lo económico sino que a también a nivel social.

Si nos apartamos un poco de la cuestión “proyecto” y nos centramos puntualmente en lo “concreto”, la ciudad se está propagando con la incorporación de recitales internacionales y la mismísima Copa América. En poco tiempo estamos recuperando el atractivo turístico que parecía perdido. La ciudad, de un modo u otro, se está “activando”.

Muchos platenses suelen decir que “no hay nada para hacer ya”, ni lugares a donde ir. Y esto es en parte cierto, si tenemos en cuenta que todo cierra, todo se agota. Los alquileres son insostenibles, lo que lleva a que muchos comerciantes deban mantener un estilo de vida nómada.  Algunos hasta sienten que invertir en esta ciudad es caer en una especie de estafa, por no poder tener asegurado un crecimiento, pues temen la caída prematura.

Esta es, como mencioné anteriormente la RealPolitik de los hechos: nos queda ser más determinantes y poner manos a la obra. Comprendo que con la crisis de los países del Mediterráneo, cualquier movimiento que requiera una inversión nos lleva a la duda de por qué a nosotros nos iría bien. Pero bueno, es cuestión de fe también, ¿no les parece?

Además, los proyectos que aquí existen no son pequeñeces, sino que están a la espera desde hace mucho tiempo para poder ser concretados. Entiendo que siempre es más fácil quedarse con lo que ya está instalado que preocuparse por instaurar ideas innovadoras que claramente puedan ser truncadas en un abrir y cerrar de ojos. Pero yo soy un convencido de que los cambios son buenos y de que es fundamental y menester que La Plata se deje ver en todo su esplendor.

Nuestra ciudad tiene proyectos inconclusos que fueron pensados en pos de conceder el crecimiento del sector privado, tales como el Aeropuerto y el Puerto nucleando a La Plata, Berisso y Ensenada. En este caso, el quid de la cuestión sería la voluntad de llevarlo a cabo, mientras que la RealPolitik de los hechos nos conduciría a transformar el proyecto en realidad… ¿No les parece que vale la pena arriesgarse?

Fabián Digiano

Unitarios, Federales y RealPolitik…. ¡Qué mezcla! ¿No?

2 comentarios

Art. 1º de la Constitución Nacional Argentina: La Nación Argentina adopta para su gobierno la forma representativa republicana federal, según la establece la presente Constitución.

Comenzar una nota con este artículo de nuestra Constitución es precisamente enfatizar en algo que viene dando vueltas por mi cabeza hace rato: “¿unitarios o federales?”. La pregunta se debe nada más y nada menos que a la ambigüedad que venimos padeciendo desde hace largo tiempo, puesto que por un lado se respeta el federalismo (considerando la cuasi independencia de las provincias), pero por otro hay algo que no deja de llamarme la atención: ¿cómo puede ser que un gobierno nacional tenga que mandar fondos a un municipio para que realice obras de tendidos de agua potable y cloacas? Me parece que un gobierno nacional debe atender otros problemas más importantes. En este caso, el mismo municipio debería solventar esas necesidades con recursos generados por el mismo. De estas reflexiones es que surge el interrogante de si somos un país unitario o federal.

Desde hace ya unos cuantos años (no voy a definir bien cuántos porque no me interesa dar nombres) que venimos hablando de federalismo, y, al mismo tiempo, soportando el reinado de quienes se comieron el papel del partido Unitario del siglo XIX.

Ahora bien, unitarios, federales… ¿RealPolitik? ¿Y eso? ¿Qué tiene que ver? Digamos que se trata de algo así como lo que en psicología llaman “asociación libre”. ¿Por qué? Porque al pensar en un gobierno unitario inmediatamente se me vino a la cabeza uno de los precursores de la RealPolitik: Nicolás Maquiavelo, quien sostenía en su conocida obra “El Príncipe” que “la única preocupación de un príncipe debería ser la de buscar y retener el poder, sin importar consideraciones éticas o religiosas” (no olvidemos el Art. 2º: El Gobierno federal sostiene el culto católico apostólico romano. Artículo por demás olvidado por algunos). La asociación, entonces, viene por ese lado. Si los unitarios proclamaban la centralización del poder, podemos hacer la relación directa con la situación a la que, desagraciadamente, nos hemos acostumbrado: una persona que, dejando de lado ideales y cuestiones éticas (tal como reza la RealPolitik), se vuelca hacia la pragmática. A ver, si lo observamos desde la teoría suena más que interesante. El problema radica en que la pragmática para determinadas personas, en este país, es cuestión de unos pocos y responde a los intereses de un grupo más reducido aún. Si bien no es mi intención -al menos no hoy- describir el sentido de la RealPolitik, me gustaría tomar este punto importante para hacer más gráfica mi opinión. En otro momento, seguramente, podamos hacer debates y descripciones varias sobre las características de la RealPolitik, determinando sus pros y contras. Pero hoy no. Hoy focalicemos en esta ambigüedad de la que somos partícipes.

Tenemos un país federal, pero algunos practican el unitarismo. Sorprendente, ¿no? NO. No es sorprendente. La mayoría de los habitantes, desafortunadamente nos hemos acostumbrado a una cuasi monarquía, donde, tal como describe Maquiavelo, todo depende de “el príncipe”, el líder, ese ser único y omnipotente capaz de poner en sus manos a toda una nación.

Me pregunto entonces, ¿cómo puede una sola persona encargarse de tantas cuestiones (innumerables en un territorio tan grande), asumir tantos compromisos y encima hacer todo bien? Es justamente el federalismo el que permite que puedan cubrirse las diversas necesidades, gracias a la distribución de responsabilidades y obligaciones. Sin embargo, parece que algunos no comprenden eso, volcándose hacia una conducta anticonstitucional. Un problema que estuvo muy presente sobre todo hace un tiempo con el conocido conflicto entre las entidades agropecuarias y las tan cuestionadas retenciones.

Ahora bien, seamos más concretos aún. Vayamos a un ejemplo más pequeño. Hablamos de nación, de provincia, pasemos a la ciudad.
En el caso puntual de la ciudad de La Plata es por todos conocidos la implementación del sistema de estacionamiento medido: un sistema creado y nacido con la actual gestión, a la cual felicito. No obstante, si lo pensamos desde una noción pura de federalismo, podríamos ver que si estos fondos generados genuinamente se orientaran exclusivamente a la realización de obras de tendidos de agua potable y cloacas en conjunto con la empresa ABSA, podría lograrse que en un período de 4 años tal vez tuviéramos una cobertura del 100% de la población de la ciudad con estos servicios. Ahora sí sorprende, ¿no? El tema es conseguir que aquellos a los que “no les conviene” por fin dejen de lado sus visiones individualistas, o, de hecho, dejen lugar a nuevas voces capaces de cumplir con algo tan significativo y menesteroso. Suena utópico, al mejor estilo Tomás Moro (para seguir en la línea de conocidas personalidades). Quiero pensar que simplemente “suena”, puesto que no me parece imposible.

Todos sabemos que tener agua potable en términos de sanidad es como tener antibióticos. Por ende, ¿cuántas enfermedades se evitan con el aseo y el uso de este vital elemento? Me parece un tema que llama a la profunda reflexión y que, por ello, sería hora de que nos comportemos realmente como la República Federal que profesamos en nuestra Constitución.

Fabián Digiano

NACI EN EL MEDITERRÁNEO

Deja un comentario

Así reza la famosa canción de Joan Manuel Serrat, conocido también como “el nano”. Sin embargo, lejos estoy de hablar de música en el día de la fecha. Sucede que, retomando un poco el tema educación, encontré un artículo bastante interesante que me gustaría considerar.

Para ser más preciso, El País fue quien me proporcionó la información y, a partir de lo leído, me quedé reflexionando un poco.

Básicamente, lo que el diario analiza es una hipótesis lanzada por la patronal CEOE (Confederación Española de Organizaciones Empresariales) en la que cuasi asegura (dado que es una mera hipótesis) que la herencia genética podría influir en el rendimiento académico. Además, pone en tela de juicio el hecho de que las mujeres se dediquen a la docencia por tener que hacerse cargo de las tareas del hogar (situación que impide la educación con horarios continuos / doble escolaridad, puesto que una mujer debe llevar adelante una familia además de trabajar, lo que transforma a esto en una tarea ardua que sólo podrá hacer a medias). Asimismo, destaca que el gasto en educación no es lo más importante. De hecho, quienes coinciden con este punto aseguran que “El dinero es importante, pero no lo más importante. Los informes de la OCDE demuestran que hay países que dedican a la educación un porcentaje bajo del PIB y obtienen mejores resultados que otros que destinan una proporción mayor”.

Ahora bien, ¿por qué me ha hecho pensar esto que se está debatiendo en España? Más que nada surgió porque, como señalé en otra nota, la educación es un tema que me interesa mucho y, además, estoy convencido de que urge cambiar nuestro sistema cuanto antes. Por otro lado, más allá de lo “simpático” que me pareció leer que “la herencia fijada en los cromosomas de los alumnos puede influir en el éxito escolar por encima del nivel socioeconómico o educativo de las familias” (nótese el entrecomillado para la palabra simpático. Sí, es sarcasmo puro) me llevó directamente a nuestra crisis actual y a pensar si quizás en nuestro país también existe esa creencia de que no es necesario invertir en educación para obtener mejores resultados. Evidentemente algo de eso hay. De lo contrario, ¿cómo se explica la compra de un modelo ya fracasado en Europa?

En fin, el problema es el mismo de siempre presentado en distintas áreas. Hoy, educación. Mañana, salud. Y ni hablar de política porque ahí sí que redoblamos la apuesta con nuestra saga y proyectamos LA GRAN ESTAFA, VERSIÓN 3D (para los que no se quieren perder ni el más pequeño de los detalles).

Pero bueno, hoy nos toca el ámbito académico y a pesar de que estoy mirando hacia el Mediterráneo, sepan que tiene una razón de ser. ¿Vieron que las reflexiones surgen siempre de un disparador? Bueno, esta nota que leí, junto con nuestra actualidad, me llevó a hacer de dos noticias aisladas un todo. Porque a los pocos minutos leí algo que no es para nada novedoso en nuestra sociedad: otra vez paro estudiantil. ¿El motivo? Reclamo de mejoras edilicias y educativas. Y sí, no faltará quien salga a decir que esos chicos vayan a estudiar en lugar de protestar tanto. Y, ¿saben qué? Yo sería el primero en expresar eso si no fuera porque me parece más que válido el reclamo. Porque lo que ocurre es producto precisamente de ese pensamiento soberbio y cínico que no enlaza a la educación con la economía, puesto que para esas personas la inversión en educación no tiene nada que ver con el rendimiento académico… ¿Qué nos está pasando? ¿Quién puede creer una incoherencia así? Hay escuelas que se caen a pedazos, sufrimos heladas este invierno y hay establecimientos que aún se encuentran a la espera de estufas (manteniendo la lógica de este país, no se preocupen, para la primavera-verano 2012 las escuelas de frontera tengan calefacción central).

Nos quejamos de los paros de los docentes, pero no comprendemos que cuando hay que recortar y ajustar gastos, ellos son los que pelean la punta de la lista. Y si hablamos de recortes, no podemos dejar de lado los programas paupérrimos en donde ya no saben qué materia inventar para que sea pintoresca, evada al verdadero conocimiento y contribuya a que “el alumno se sienta motivado”, es decir, entre líneas, para que el estudiante no aprenda más que acontecimientos a medias y contenidos triviales. Seguramente, un nuevo programa incluya “Recreo 1, 2 y 3. Claves para entretenerse en el patio del colegio y olvidar las ganas de regresar al aula”.

Sinceramente, como ya lo he mencionado en otra ocasión, me pone muy triste esta situación y ver que otros países discuten cuestiones tan importantes basados en banalidades y argumentos sin sustento atormenta mis pensamientos.

Considerando que tenemos un máster en copiar las fallas de otras sociedades, no me extrañaría que al compás de “Nací en el Mediterráneo” del talentoso Nano acabemos diciendo que las mujeres no pueden dar clase, que el éxito escolar depende de los genes y que no es necesario incrementar el presupuesto educativo. Si es así, estamos fritos.

Fabián Digiano

COMO LA PELÍCULA, ESTRENAMOS NUEVA ENTREGA DE NUESTRA PROPIA SAGA “LA GRAN ESTAFA”

2 comentarios

Al parecer el vocablo estafa no se limita a la educación ni a la salud en nuestro querido suelo argentino. Aparentemente esta palabrita quiere instalarse en nuestra cotidianeidad, ya que todos los días encontramos algo nuevo por lo cual sentirnos burlados. Tal es el caso del Canon Digital que se trató por estos días en el Senado. Nada más y nada menos que una nueva forma de jugar con nuestro bolsillo, pero esta vez, en lugar de tener un argumento medianamente fundado y al menos con cierto dejo de coherencia, la idea básicamente constituye el culpabilizar a todos por un delito. ¿Qué quiere decir esto? ¿Por qué a todos? Y claro, es muy “lógico” supuestamente. y ya que hablamos de supuestos que mejor que un impuesto que castigue a los “malos” y a los “buenos” al mismo tiempo, puesto que en una cultura tan globalizada ciertamente los buenos se transforman en malos y viceversa (el viceversa está por verse, pero en fin..). Por ende, ante la duda, es preferible que todos paguen de más y listo. Porque indudablemente cualquiera podría verse tentado a dedicarse a la piratería. Algo muy “lógico” y sumamente necesario.

De esta manera, tanto fabricantes como importadores de soportes o dispositivos electrónicos deberán pagar un porcentaje adicional para compensar a aquellas conocidas entidades que agrupan a los autores, artistas y productores ante una posible copia privada de una obra. Es de mi interés subrayar la palabra posible porque es la que deja sin efecto a la palabra lógico que tanto entrecomillé al principio. No podemos permitir que nos sigan quitando los que nos corresponde, que nuestros bolsillos pertenezcan a la voluntad de unos pocos y no a la nuestra como debería ser. Además, es importante destacar que este proyecto de ley no distingue la copia privada que puede realizar un usuario particular de aquellas empresas o individuos que utilizan un soporte o dispositivo electrónico con fines comerciales o profesionales.

Para resumir un poco, el tema del Canon Digital tiene su antecedente en España (¿recuerdan que dije: qué bueno sería copiar los aspectos positivos de otras culturas? Bueno, NO es el caso). La idea es cobrar un monto superior al establecido en la compra de CD/DVDs vírgenes, discos rígidos, tarjetas de memoria, reproductores, grabadoras, etc., dado que se “supone” que su uso afectará a los “pobres artistas” por las pérdidas que significan en sus haberes dichas invenciones.

Ahora bien, yo me pregunto, aquellos que compramos DVDs para armar videos con fotos PERSONALES que descargamos en NUESTRAS computadoras PERSONALES gracias a las tarjetas de memoria, ¿Qué le debemos a entidades como la Sociedad Argentina de Autores y Compositores de Música (SADAIC), la Sociedad General de Autores de la Argentina (ARGENTORES), la Asociación Argentina de Intérpretes (AADI), la Sociedad Argentina de Gestión de Actores Intérpretes (SAGAI), la Cámara Argentina de Productores de Fonogramas y Videogramas (CAPIF), y los Directores Argentinos Cinematográficos (DAC)?????!!!!!!!!!!!!!!!!! ¿Acaso nosotros no somos los “artistas” de NUESTRAS PROPIAS obras??? ¿Quién nos compensa? Nadie. Al contrario, recibimos la multa, y pagamos más caros los productos “por las dudas”. No sea cosa que el día de mañana ese video familiar sea reciclado para copiar el último CD de Luciano Pereyra. Una vergüenza realmente.

Pero bueno, a no desesperar. Por el momento se ha suspendido el tratamiento del Canon Digital en el Senado por las innumerables críticas por parte de los usuarios (hecho que fue anunciado en forma de sorpresa, y yo aún no comprendo qué encuentran de novedoso en una reacción así ante un impuesto inconstitucional). En fin, la idea de todas maneras es continuar con el debate para poder “encontrar un equilibrio” y dudo que sea posible cuando la principal intención del proyecto se basa en beneficiar por demás a entidades que en sí no tienen por qué ser recompensadas con un impuesto que ha sido calificado en Europa como “ilegal, arbitrario e injusto”. Pero claro, esa parte algunos prefieren pasarla por alto, hacer de cuenta como que es una mera opinión de sectores opositores que no comprenden las bajas en las ventas ni a los “desolados artistas sin un centavo para comer”. Argumentos fundamentalmente irreales que suavizan el hecho de asumir que se está imponiendo una suba en los precios de dispositivos ante la presencia de “presuntos piratas”, aún cuando se contradice nada más y nada menos que a la Constitución Nacional.

No dejemos que nos sigan subestimando, el Canon Digital, tal como lo expresa el título de esta nota, es una verdadera estafa y si no utilizo un sinónimo de esta palabra es porque considero que es la más precisa y justa, digna de aplicar sobre algo tan injusto como este futuro impuesto. Me gustaría dejar de usar este término, pero sospecho que se seguirán emitiendo nuestras entregas de esta saga que se nos proyecta diariamente a muchos argentinos.

Fabián Digiano

QUE LA EDUCACIÓN NO SEA OTRA GRAN ESTAFA

3 comentarios

Hace mucho tiempo que vengo meditando acerca de la educación que en estas últimas décadas recibimos los argentinos y, sinceramente, el resultado de mis reflexiones no es muy alentador. Sin embargo, decidí no quedarme estático en esta cultura facilista de limitarse a la queja -cultura que con los años se viene fomentando-, sino que decidí repensar todo para tratar de encontrar otra alternativa que no muera en una simple ponencia, puesto que opinólogos en este país sobran.

¿Cómo empezar? En primer lugar, debemos ser conscientes de lo que está sucediendo porque aunque algunos no lo crean –a mí también me cuesta, pero pasa-, hay muchos que piensan que “así estamos bien”. Esto me lleva a alarmarme aún más y a decir que tenemos que poner las cosas sobre la mesa. ¿Qué tenemos? Un país que pasó de ser reconocido por su alto nivel educativo a obtener las calificaciones más lamentables entre los países latinoamericanos. Así lo destaca diario La Nación en una nota en donde refleja los resultados que arrojó el Informe del Programa Internacional de Evaluación para Estudiantes realizado durante 2006 entre alumnos de 15 años de 57 países, donde Argentina ocupa el puesto 53 en las evaluaciones de textos y el peor de los rendimientos en matemática y ciencias.

Es realmente angustiante esta situación, sobre todo si nos remontamos a aquellos años de la creación de la Universidad Nacional de La Plata, cuando su presidente Joaquín V. González, enfatizando en la investigación, la extensión universitaria, el intercambio permanente con importantes casas de estudios en el extranjero y la necesidad de la educación continua, quería unificar al país e incluso había logrado que nos destacáramos en toda Latinoamérica por la excelencia en la formación de profesionales.

Tanto reconocimiento, tanta calidad…. ¿Para qué? Hoy por hoy aquel esplendor y entusiasmo por la vida académica se cae a pedazos. La Universidad continúa formando grandes profesionales, pero los recursos son cada vez más escasos, los presupuestos más acotados y los programas poco a poco pierden complejidad. Sin dejar de lado cómo les cuesta a muchos estudiantes ingresar a la universidad en carreras cuyos cursos introductorios son de carácter eliminatorio. Pero no responsabilicemos al nivel superior. Esto es producto de un encadenamiento de situaciones. Las falencias están presentes en todos los niveles. Por ejemplo, las escuelas tienen computadoras, los chicos tienen sus equipos personales, pero al mismo tiempo, esos mismos establecimientos tienen ventanas sin vidrios en donde nadie puede soportar temperaturas como las de estos días. Chicos que a veces no tienen para comer, pero a quienes se les inculca la necesidad de entender qué es Wi-Fi y cómo hacerse amigos en Facebook.

Ahora bien, me pregunto ¿es posible educarse pasando frío y hambre? ¿Las netbooks del futuro nos cobijan? Yo creo que no. Pero bueno, si tan sólo ese fuera el único problema, tal vez la solución sería más inmediata, puesto que sólo tendríamos una cosa en la cual enfocarnos. Pero no. El problema radica en algo mucho más profundo. Hemos perdido valores como sociedad. Ir a la escuela muchas veces pasa más por una cuestión de “sociabilidad” que de otra cosa. Y claro que no está mal, es una de sus grandes funciones, pero pareciera que eso obnubila el verdadero foco de la cuestión: la formación. Y ahí es donde los valores trastabillan. El respeto hacia el docente, hacia las autoridades, ya no existe. Cualquier padre puede exigir que se apruebe a su hijo sin siquiera haber sido partícipe de su proceso de aprendizaje, sin haber abierto una carpeta, sin saber tampoco fechas de examen ni preocuparse por ello tampoco.

Y aún hay más! Se ha perdido la vocación por la docencia. Actualmente, muchas personas la eligen sólo como pronta salida laboral. Llegan a institutos terciarios con el único objetivo de obtener un papel que los habilite a cobrar un sueldo y no a formar personas.

La lista de infortunios en la educación sigue, y si además sumamos la falta de contextualización y la carencia de actualidad de muchos de los contenidos realmente estamos perdidos.

A pesar de este amargado panorama, siento que nada es imposible y que la solución está en nuestras manos si de verdad queremos un cambio. Se destinaron y destinan millones a cuestiones de inferior importancia, como por ejemplo la “transmisión pública” del fútbol y a la hora de invertir en educación… ¿Sólo se piensa en regalar computadoras a escuelas que ni siquiera tienen dónde enchufarlas? Creo que vamos entendiendo entonces dónde estamos fallando. Se necesita una buena inversión, en donde todos los niveles estén cubiertos y en donde verdaderamente podamos estar preparados para defendernos en cualquier parte del mundo. La tecnología es necesaria, y dentro de esta globalización en la que nos encontramos inmersos es menester conocer bien su uso. Pero las cosas deben hacerse respetando sus respectivas etapas. Antes que aprender a navegar en internet, un chico debe aprender a incorporar valores que de ninguna manera puede enseñárselos una computadora.

Vivimos quejándonos de Estados Unidos, de cómo nos superan y cómo ellos parecen ser los dueños de todo. Pero, ¿acaso le echamos un vistazo a la insistente atención que le prestan a todo lo que en cuanto a educación respecta?

Ya lo dije en la nota anterior, no miremos tanto para otro lado, ocupémonos de remendar todos los daños que sufrió nuestro país. No obstante también subrayé que si vamos a mirar para afuera aprendamos a copiar lo bueno que tienen otras naciones. Y si hay algo que no podemos negar es la creciente inversión que realiza Norteamérica en educación, puesto que tal como lo dijera su presidente en el año 2009 al momento de lanzar un nuevo plan: “Sabemos que el progreso económico y el educativo van a la par”. Ojalá nuestros gobernantes pensaran de esta forma, entendiendo los beneficios que podríamos obtener a nivel país con un sistema como éste que se financia en gran parte con aportes del sector privado receptados a modo de subsidios y donaciones. Una idea brillante que nos ayudaría a crecer y a recuperar la solidez y calidad de enseñanza que supimos tener alguna vez. Somos muchos los que deseamos el cambio y muchos más los que resultarán beneficiarios del mismo, básicamente un país entero.

Fabián Digiano

“Si no se tiene salud, no se tiene nada”

Deja un comentario

Esas fueron las palabras de un ciudadano estadounidense que se vio obligado a robar un banco con el único objetivo de ser llevado a la cárcel para poder, de esta manera, recibir atención médica. El hombre de 59 años presentaba una protuberancia en el pecho, artritis generalizada, síndrome del túnel carpiano y un problema en el pie izquierdo.

Realmente muy triste tener que llegar a una situación tan extrema como esa por no poder contar con políticas de salud que cubran al 100% de la población. Pero es lisa y llanamente lo que ocurre en Norteamérica, donde aquel que se encuentra desempleado debe rogar para no padecer ninguna enfermedad grave, puesto que si eso sucediera ya conoce el inmediato desenlace. Por ende, podríamos decir que ese mundo de ensueño norteamericano que nos ofrece Hollywood no es más que una terrible estafa. Demostrado no sólo por críticos extranjeros sino por sus propios ciudadanos, Estados Unidos deja entrever sus pocas ansias por aumentar la expectativa de vida. Así lo refleja un estudio realizado por la Universidad de Colombia que destaca diario La Nación, subrayando que aparentemente las causas de las prematuras muertes en el país del Norte no deben asociarse únicamente con la obesidad y el tabaquismo, como comúnmente suele pensarse.

Yendo un poco más lejos, mientras leía esta noticia fue cuasi inexorable la necesidad de pensar en Argentina. Un país que contiene una amplia variedad de destacados profesionales; un país donde sí existe la salud pública, pero sin embargo, un país que padece –paradójicamente- una enfermedad que parece no conseguir cura: la crisis en el sistema. Problemas edilicios, falta de presupuesto, escasez de personal, son algunas de las aristas de este gran conflicto.

Por eso es que me resultó muy interesante el paralelismo, Estados Unidos-Argentina. Porque desde el sur nos quejamos por el Norte, mientras que desde el Norte nos esbozan una sonrisa. Esto se da de este modo porque si bien no puede ser que existan tantos límites para poder tener acceso a un derecho tan importante como lo es la salud; si bien todos los países del mundo deberían ofrecer atención gratuita, también es cierto que si el Estado puede garantizar ese tipo de servicio, también debe garantizar buenas condiciones. Entonces llegamos a un punto en donde debemos darnos cuenta de que mirar tanto a los costados, para arriba o para abajo, no sirve. Es necesario que aprendamos a mirarnos para adentro y dejar de lado ese famoso dicho que ya es marca registrada para los argentinos “que yo haga algo no va a cambiar nada”. Quizás no. Y ¿saben por qué? Porque es excesivo el número de personas que piensan así, puesto que si se sumaran esas individualidades pero con un pensamiento más positivo, más constructivo, seguramente las cosas serían diferentes e incluso se impulsaría a que aquellos que hacen aunque sea un poco ante esa actitud se incentiven a hacer mucho más.

Es un profundo deseo empezar a pensar como país, abrir un poco más los ojos. Por supuesto que no debemos vivir aislados sin saber qué ocurre a nuestro alrededor, pero sí es hora de que en lugar de establecer tantos juicios de valor sobre otros países, comencemos a hacerlo sobre el nuestro y que eso sea el motor del cambio que necesitamos. Vivimos comparando y de tanto que comparamos muchas veces nos quedamos en eso: en meras cuestiones teóricas y nada más. Por ejemplo, vemos que el Mar Mediterráneo es el mar con más tasas elevadas de hidrocarburos y contaminación en el mundo. ¿Qué hacemos? Nos dedicamos a teorizar sobre ello y a dar rienda suelta a nuestro costado intelectual y crítico, mientras olvidamos lo contaminada que está la tierra que pisamos día a día, el aire que respiramos, el agua que consumimos, con la cantidad de residuos que arroja la gente a la calle, a los ríos, el humo de los vehículos, de los cigarrilos, y puedo seguir enumerando porque, si de contaminación se trata, venimos haciendo lo posible para convertirnos en expertos de la materia. Y esto también forma parte de nuestra salud, aunque algunos lo ignoren. Pero claro, volvemos a mirar para el costado: “en Japón si a alguien se le cae un papel en la calle, aunque sea por accidente, de manera inmediata un policía se acerca a señalar la falta”. Ahora bien, yo me pregunto, si tanto admiramos otras culturas, ¿por qué no copiamos lo bueno de ellas? Dejemos de teorizar tanto y empecemos a hacer más. Los juicios de valor no son malos, pero son sólo eso si no van acompañados de hechos y, cuando de salud se trata, si no se hace nada para mejorar el sistema el único hecho que puede ir acompañado de eso es la muerte. Es duro, pero muy cierto. Es hora de reflexionar.

Fabián Digiano

Entradas más antiguas

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.