Al parecer el vocablo estafa no se limita a la educación ni a la salud en nuestro querido suelo argentino. Aparentemente esta palabrita quiere instalarse en nuestra cotidianeidad, ya que todos los días encontramos algo nuevo por lo cual sentirnos burlados. Tal es el caso del Canon Digital que se trató por estos días en el Senado. Nada más y nada menos que una nueva forma de jugar con nuestro bolsillo, pero esta vez, en lugar de tener un argumento medianamente fundado y al menos con cierto dejo de coherencia, la idea básicamente constituye el culpabilizar a todos por un delito. ¿Qué quiere decir esto? ¿Por qué a todos? Y claro, es muy “lógico” supuestamente. y ya que hablamos de supuestos que mejor que un impuesto que castigue a los “malos” y a los “buenos” al mismo tiempo, puesto que en una cultura tan globalizada ciertamente los buenos se transforman en malos y viceversa (el viceversa está por verse, pero en fin..). Por ende, ante la duda, es preferible que todos paguen de más y listo. Porque indudablemente cualquiera podría verse tentado a dedicarse a la piratería. Algo muy “lógico” y sumamente necesario.

De esta manera, tanto fabricantes como importadores de soportes o dispositivos electrónicos deberán pagar un porcentaje adicional para compensar a aquellas conocidas entidades que agrupan a los autores, artistas y productores ante una posible copia privada de una obra. Es de mi interés subrayar la palabra posible porque es la que deja sin efecto a la palabra lógico que tanto entrecomillé al principio. No podemos permitir que nos sigan quitando los que nos corresponde, que nuestros bolsillos pertenezcan a la voluntad de unos pocos y no a la nuestra como debería ser. Además, es importante destacar que este proyecto de ley no distingue la copia privada que puede realizar un usuario particular de aquellas empresas o individuos que utilizan un soporte o dispositivo electrónico con fines comerciales o profesionales.

Para resumir un poco, el tema del Canon Digital tiene su antecedente en España (¿recuerdan que dije: qué bueno sería copiar los aspectos positivos de otras culturas? Bueno, NO es el caso). La idea es cobrar un monto superior al establecido en la compra de CD/DVDs vírgenes, discos rígidos, tarjetas de memoria, reproductores, grabadoras, etc., dado que se “supone” que su uso afectará a los “pobres artistas” por las pérdidas que significan en sus haberes dichas invenciones.

Ahora bien, yo me pregunto, aquellos que compramos DVDs para armar videos con fotos PERSONALES que descargamos en NUESTRAS computadoras PERSONALES gracias a las tarjetas de memoria, ¿Qué le debemos a entidades como la Sociedad Argentina de Autores y Compositores de Música (SADAIC), la Sociedad General de Autores de la Argentina (ARGENTORES), la Asociación Argentina de Intérpretes (AADI), la Sociedad Argentina de Gestión de Actores Intérpretes (SAGAI), la Cámara Argentina de Productores de Fonogramas y Videogramas (CAPIF), y los Directores Argentinos Cinematográficos (DAC)?????!!!!!!!!!!!!!!!!! ¿Acaso nosotros no somos los “artistas” de NUESTRAS PROPIAS obras??? ¿Quién nos compensa? Nadie. Al contrario, recibimos la multa, y pagamos más caros los productos “por las dudas”. No sea cosa que el día de mañana ese video familiar sea reciclado para copiar el último CD de Luciano Pereyra. Una vergüenza realmente.

Pero bueno, a no desesperar. Por el momento se ha suspendido el tratamiento del Canon Digital en el Senado por las innumerables críticas por parte de los usuarios (hecho que fue anunciado en forma de sorpresa, y yo aún no comprendo qué encuentran de novedoso en una reacción así ante un impuesto inconstitucional). En fin, la idea de todas maneras es continuar con el debate para poder “encontrar un equilibrio” y dudo que sea posible cuando la principal intención del proyecto se basa en beneficiar por demás a entidades que en sí no tienen por qué ser recompensadas con un impuesto que ha sido calificado en Europa como “ilegal, arbitrario e injusto”. Pero claro, esa parte algunos prefieren pasarla por alto, hacer de cuenta como que es una mera opinión de sectores opositores que no comprenden las bajas en las ventas ni a los “desolados artistas sin un centavo para comer”. Argumentos fundamentalmente irreales que suavizan el hecho de asumir que se está imponiendo una suba en los precios de dispositivos ante la presencia de “presuntos piratas”, aún cuando se contradice nada más y nada menos que a la Constitución Nacional.

No dejemos que nos sigan subestimando, el Canon Digital, tal como lo expresa el título de esta nota, es una verdadera estafa y si no utilizo un sinónimo de esta palabra es porque considero que es la más precisa y justa, digna de aplicar sobre algo tan injusto como este futuro impuesto. Me gustaría dejar de usar este término, pero sospecho que se seguirán emitiendo nuestras entregas de esta saga que se nos proyecta diariamente a muchos argentinos.

Fabián Digiano

Anuncios