EL RESCATE EN EL MEDITERRANEO Y LA IMPORTANCIA DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES.

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Como una especie de tendencia, último grito de la moda o cliché bohemio, se ha instalado en muchos jóvenes universitarios la frase “fuera Yankees, no los necesitamos”. A ver, me parece perfecto que Argentina pueda valerse por sí misma, sin la ayuda de nadie. Sin embargo, hay veces en las que debemos ser conscientes del papel que tenemos a nivel mundial. No somos potencia y, al paso que vamos, estamos muy lejos de serlo. El tema es que si seguimos deteriorando las relaciones internacionales, no sólo no vamos a ser potencia, sino que tampoco vamos a servir para ser aunque sea una pequeña colonia. Por supuesto que esto último que planteo no es mi deseo, y me veo en la obligación de aclararlo, dado que las malas lecturas, las malintencionadas, siempre se agarran de cualquier frase para descontextualizarla y colocarla junto a calificativos como “oligarca, facho” y por qué no, “vende patria”.

Todo esto que describo viene a colación de lo que está sucediendo en Estados Unidos: la sanción de una ley que elimine la ayuda a Argentina, por considerar que tanto nuestro país como Venezuela, Nicaragua, Ecuador y Bolivia no tienen interés “en promover la libertad, seguridad y prosperidad”. Sí, señores, gracias a las “selectivas” y “escasas” relaciones que mantiene nuestro país, se nos ha puesto en el mismo lugar que otras naciones que tienen la persecución a la libertad de expresión y otros tantos delirios autoritarios a la orden del día. Las mismas naciones que ponen la frase “lucha contra los regímenes dictatoriales” en todos sus discursos, pero que, al mismo tiempo, hostigan a algunos medios y cierran otros tantos. ¿Les suena conocido? Y bueno, es por eso que “nos meten a todos en la misma bolsa.”

A raíz de esta noticia, estuve leyendo varios comentarios en distintos medios, en donde algunos hablaban de “dignidad”, como si recibir ayuda de otros estados fuera algo “indigno”, como así también muchos aprovecharon la ocasión para plasmar un complejo desarrollo de todo su odio hacia los habitantes del Norte.

Sin ánimos de defender otra que no sea mi patria, considero que esos comentarios están fuera de lugar. Me parece que hay que informarse más a la hora de ejercer determinados juicios de valor, puesto que es muy importante mantener buenas relaciones internacionales a la hora de pensar en el crecimiento propio. Un país que se expande a nivel mundial, lo hace gracias a sus méritos económicos, como así también, gracias a las relaciones que mantiene con otros países, al intercambio, al debate y a la cooperación de los mismos.

Para ilustrar la importancia de estas relaciones, tomemos la Realpolitik de los hechos con una situación particular, para dejar de lado “la estafa desenmascarada” de la que hablan algunos al referirse a Estados Unidos y a cualquier país que pueda colaborar con el nuestro. (Eso sí, cualquiera menos Venezuela, país al que parece aceptársele todo, sin críticas, siempre con alabanzas… miren qué bien que nos va por aislarnos de todos y quedarnos con estas “compañías”). Pero bueno, en fin, les decía que para representar gráficamente el valor de las relaciones internacionales es necesario recurrir a un ejemplo concreto.

Vayamos al caso de Grecia. Luego de la Cumbre, celebrada el pasado miércoles, la Unión Europea acordó un segundo rescate por 109 mil millones de euros (hace un año se le habían otorgado 110 mil millones de euros). De este modo, el FMI dará un tercio y el resto saldrá de fondos europeos y de la participación voluntaria de los bancos y de otros poseedores de bonos griegos. Es una situación en la que tal como describía el diario La Nación en el día de ayer “la política y los mercados se están uniendo”. ¿No les parece, entonces, que es importante e incluso beneficioso mantener buenas relaciones? Además, de esta manera, se busca parar el efecto contagio de la crisis hacia economías superiores como la italiana y española, provocando, por otra parte, “un fuerte entusiasmo” en los mercados que se vio reflejado en un alza homogénea de las Bolsas.

Han salido muchos opinólogos a lanzar sus predicciones al respecto, pero lo concreto es que Grecia tiene que ganar competitividad y reactivar su economía, consigna de la que podríamos “contagiarnos” los argentinos. Es muy complicado hacerlo sin ayuda y puede llevar a consecuencias extremas. Sabemos que el desempleo siempre opera en estas situaciones (aunque en nuestro país suele operar con frecuencia). Pero bueno, hay que actuar, y resulta interesante esto que sucede en los países del Mediterráneo para estudiar minuciosamente los procesos de reactivación de la productividad como así también los de rescate del alma emprendedora de los ciudadanos.

No obstante, no estoy auspiciando el libre albedrío para la ayuda económica y la nulidad de la acción propia. Todo lo contrario. Considero que, si bien son importantes las relaciones y es por ello que en la medida de lo posible siempre hay que intentar que se encuentren en buenos términos, también es fundamental que el país que se encuentra en crisis pueda rever métodos para salir aunque sea de a poco pero para salir de la crisis al fin, produciendo y generando riqueza que se pueda distribuir y que, además, sirva para devolver los préstamos otorgados por quienes tienen más. Una forma de ser solidarios y, a la vez, de promover las producciones internas y el intercambio. Algo que no nos vendría para nada mal a los argentinos. Es cuestión de pensarlo, dejar a un lado tanto prejuicio y reflexionar como país que quiere salir adelante y, al mismo tiempo, limpiar la triste imagen que tenemos en el exterior. Si existe un fuerte compromiso, seguramente nos cueste, pero indudablemente NO SERÁ IMPOSIBLE lograrlo.

Fabián Digiano

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Como el quid de la cuestión, ésta es la RealPolitik de los hechos

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Deambulando por el plano laboral de nuestra ciudad, noté que según el INDEC el 40% de las personas que trabajan se encuentran en relación de dependencia de un empleo del Estado. Esto se debe claramente a que nuestra querida ciudad de las diagonales es asiento de organismos del Estado Provincial, es decir, Ministerios pertenecientes al Poder Ejecutivo, Poder Legislativo y Poder Judicial.

El quid de la cuestión sería deducir por qué si bien existe una amplia brecha entre el sector privado y el Estado, ambos no logran condensar el alto grado de desocupación (que algunos prefieren calcular mal) ni tampoco llegan a brindar la calidad que profesan en sus por demás trillados slogans.

Por otra parte, me resulta interesante destacar y estudiar qué sucede con el sector privado, el que se ve cuasi “desprotegido” al no estar explotado como merece y, por ende, no contar con la amplia oferta laboral que podría brindar. De este modo, vemos que el trabajo no depende exclusivamente de un solo sector.

En la RealPolitik de los hechos, si se analiza profundamente la cuestión laboral, se puede deducir que el empleo es dado tanto por el Estado como por el Sector Privado. Sin embargo, parece que el Estado pisa tan fuerte en este plano que se transforma en el gran proveedor de fuentes de trabajo, dejando en un grado muy inferior al Sector Privado.

Ahora bien,  si es el Estado el encargado de garantizar las fuentes de trabajo,  la pregunta que surge es si éste, al aumentar su plantilla de personal, también aumenta la calidad de prestación de servicios. Simultáneamente, nacen nuevas preguntas: ¿Por qué el sector privado no se expande y toma más personal? ¿Acaso las presiones fiscales no alientan? ¿Acaso los sectores que podrían invertir no son estimulados adecuadamente? Demasiados interrogantes para un aparente silencio. No obstante, una vez más, no pienso que todo esté perdido en este sentido, sino todo lo contrario.

Yo creo que es hora de que nuestra ciudad se levante y comprenda que si no genera mayor empleo del sector privado estaremos condenados a la mediocridad. No estamos en el medio de la nada, no carecemos de recursos. Tenemos una ciudad rica que pareciera resistirse a la buena explotación de su territorio. No nos confundamos, no es ella la que presenta carencias, sino muchos que no quisieron sacar a la luz las grandiosas obras que se pueden hacer.

Es momento de que nos enfrentemos a una realidad desenmascarada, sin trabas, sin antifaces, sin nada que nos impida ver y demostrar que somos fuertes y que podemos ir por muchísimo más dependiendo pura y exclusivamente de todo lo que La Plata tiene desde hace rato para darnos.

Si dejáramos de pensar todo en función del Estado como productor de fuentes de trabajo, podríamos darnos cuenta de que el sector privado podría crecer mucho más, considerando grandes magnitudes, de manera que nuestra querida y bellísima ciudad pudiera expandirse no sólo en lo económico sino que a también a nivel social.

Si nos apartamos un poco de la cuestión “proyecto” y nos centramos puntualmente en lo “concreto”, la ciudad se está propagando con la incorporación de recitales internacionales y la mismísima Copa América. En poco tiempo estamos recuperando el atractivo turístico que parecía perdido. La ciudad, de un modo u otro, se está “activando”.

Muchos platenses suelen decir que “no hay nada para hacer ya”, ni lugares a donde ir. Y esto es en parte cierto, si tenemos en cuenta que todo cierra, todo se agota. Los alquileres son insostenibles, lo que lleva a que muchos comerciantes deban mantener un estilo de vida nómada.  Algunos hasta sienten que invertir en esta ciudad es caer en una especie de estafa, por no poder tener asegurado un crecimiento, pues temen la caída prematura.

Esta es, como mencioné anteriormente la RealPolitik de los hechos: nos queda ser más determinantes y poner manos a la obra. Comprendo que con la crisis de los países del Mediterráneo, cualquier movimiento que requiera una inversión nos lleva a la duda de por qué a nosotros nos iría bien. Pero bueno, es cuestión de fe también, ¿no les parece?

Además, los proyectos que aquí existen no son pequeñeces, sino que están a la espera desde hace mucho tiempo para poder ser concretados. Entiendo que siempre es más fácil quedarse con lo que ya está instalado que preocuparse por instaurar ideas innovadoras que claramente puedan ser truncadas en un abrir y cerrar de ojos. Pero yo soy un convencido de que los cambios son buenos y de que es fundamental y menester que La Plata se deje ver en todo su esplendor.

Nuestra ciudad tiene proyectos inconclusos que fueron pensados en pos de conceder el crecimiento del sector privado, tales como el Aeropuerto y el Puerto nucleando a La Plata, Berisso y Ensenada. En este caso, el quid de la cuestión sería la voluntad de llevarlo a cabo, mientras que la RealPolitik de los hechos nos conduciría a transformar el proyecto en realidad… ¿No les parece que vale la pena arriesgarse?

Fabián Digiano

NACI EN EL MEDITERRÁNEO

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Así reza la famosa canción de Joan Manuel Serrat, conocido también como “el nano”. Sin embargo, lejos estoy de hablar de música en el día de la fecha. Sucede que, retomando un poco el tema educación, encontré un artículo bastante interesante que me gustaría considerar.

Para ser más preciso, El País fue quien me proporcionó la información y, a partir de lo leído, me quedé reflexionando un poco.

Básicamente, lo que el diario analiza es una hipótesis lanzada por la patronal CEOE (Confederación Española de Organizaciones Empresariales) en la que cuasi asegura (dado que es una mera hipótesis) que la herencia genética podría influir en el rendimiento académico. Además, pone en tela de juicio el hecho de que las mujeres se dediquen a la docencia por tener que hacerse cargo de las tareas del hogar (situación que impide la educación con horarios continuos / doble escolaridad, puesto que una mujer debe llevar adelante una familia además de trabajar, lo que transforma a esto en una tarea ardua que sólo podrá hacer a medias). Asimismo, destaca que el gasto en educación no es lo más importante. De hecho, quienes coinciden con este punto aseguran que “El dinero es importante, pero no lo más importante. Los informes de la OCDE demuestran que hay países que dedican a la educación un porcentaje bajo del PIB y obtienen mejores resultados que otros que destinan una proporción mayor”.

Ahora bien, ¿por qué me ha hecho pensar esto que se está debatiendo en España? Más que nada surgió porque, como señalé en otra nota, la educación es un tema que me interesa mucho y, además, estoy convencido de que urge cambiar nuestro sistema cuanto antes. Por otro lado, más allá de lo “simpático” que me pareció leer que “la herencia fijada en los cromosomas de los alumnos puede influir en el éxito escolar por encima del nivel socioeconómico o educativo de las familias” (nótese el entrecomillado para la palabra simpático. Sí, es sarcasmo puro) me llevó directamente a nuestra crisis actual y a pensar si quizás en nuestro país también existe esa creencia de que no es necesario invertir en educación para obtener mejores resultados. Evidentemente algo de eso hay. De lo contrario, ¿cómo se explica la compra de un modelo ya fracasado en Europa?

En fin, el problema es el mismo de siempre presentado en distintas áreas. Hoy, educación. Mañana, salud. Y ni hablar de política porque ahí sí que redoblamos la apuesta con nuestra saga y proyectamos LA GRAN ESTAFA, VERSIÓN 3D (para los que no se quieren perder ni el más pequeño de los detalles).

Pero bueno, hoy nos toca el ámbito académico y a pesar de que estoy mirando hacia el Mediterráneo, sepan que tiene una razón de ser. ¿Vieron que las reflexiones surgen siempre de un disparador? Bueno, esta nota que leí, junto con nuestra actualidad, me llevó a hacer de dos noticias aisladas un todo. Porque a los pocos minutos leí algo que no es para nada novedoso en nuestra sociedad: otra vez paro estudiantil. ¿El motivo? Reclamo de mejoras edilicias y educativas. Y sí, no faltará quien salga a decir que esos chicos vayan a estudiar en lugar de protestar tanto. Y, ¿saben qué? Yo sería el primero en expresar eso si no fuera porque me parece más que válido el reclamo. Porque lo que ocurre es producto precisamente de ese pensamiento soberbio y cínico que no enlaza a la educación con la economía, puesto que para esas personas la inversión en educación no tiene nada que ver con el rendimiento académico… ¿Qué nos está pasando? ¿Quién puede creer una incoherencia así? Hay escuelas que se caen a pedazos, sufrimos heladas este invierno y hay establecimientos que aún se encuentran a la espera de estufas (manteniendo la lógica de este país, no se preocupen, para la primavera-verano 2012 las escuelas de frontera tengan calefacción central).

Nos quejamos de los paros de los docentes, pero no comprendemos que cuando hay que recortar y ajustar gastos, ellos son los que pelean la punta de la lista. Y si hablamos de recortes, no podemos dejar de lado los programas paupérrimos en donde ya no saben qué materia inventar para que sea pintoresca, evada al verdadero conocimiento y contribuya a que “el alumno se sienta motivado”, es decir, entre líneas, para que el estudiante no aprenda más que acontecimientos a medias y contenidos triviales. Seguramente, un nuevo programa incluya “Recreo 1, 2 y 3. Claves para entretenerse en el patio del colegio y olvidar las ganas de regresar al aula”.

Sinceramente, como ya lo he mencionado en otra ocasión, me pone muy triste esta situación y ver que otros países discuten cuestiones tan importantes basados en banalidades y argumentos sin sustento atormenta mis pensamientos.

Considerando que tenemos un máster en copiar las fallas de otras sociedades, no me extrañaría que al compás de “Nací en el Mediterráneo” del talentoso Nano acabemos diciendo que las mujeres no pueden dar clase, que el éxito escolar depende de los genes y que no es necesario incrementar el presupuesto educativo. Si es así, estamos fritos.

Fabián Digiano